

CRISTO DEL OTERO. Obra del insigne escultor palentino Victorino Macho (1887-1966) de 30 metros de altura, ubicada sobre el cerro que le da nombre, y con Palencia a sus pies.
Me he llegado a las faldas del Otero
-emblemático y albo promontorio-
coronado del Cristo de Victorio
tan hierático y magno, tan austero.
Me he asomado a su cuerpo, todo huero,
piedra gris celestial y observatorio
de este Cristo silente, admonitorio,
entregado a Palencia por entero.
Y he sentido de cerca las pedradas
que hacia Santo Toribio eran lanzadas
por sus prédicas contra la herejía.
Troca el pueblo hoy en fiesta aquel suceso,
reconvierte la piedra en pan y queso
y apedrea a su gente en romería.
-emblemático y albo promontorio-
coronado del Cristo de Victorio
tan hierático y magno, tan austero.
Me he asomado a su cuerpo, todo huero,
piedra gris celestial y observatorio
de este Cristo silente, admonitorio,
entregado a Palencia por entero.
Y he sentido de cerca las pedradas
que hacia Santo Toribio eran lanzadas
por sus prédicas contra la herejía.
Troca el pueblo hoy en fiesta aquel suceso,
reconvierte la piedra en pan y queso
y apedrea a su gente en romería.