
(Santiago Redondo Vega)
A Ángel Muñoz, 97 años de historia; hombre de aquí y de allí, desde este Villalón hasta aquel Chile, porque los años saben, cuando crecen, traernos siempre al punto de partida.
HAY UN HOMBRE
Hay un hombre en el Chile ultramarino
asido a una emoción de manos llenas,
rumiando sus recuerdos, que son penas,
del pueblo que aun le espera, peregrino.
Hay un villalónes que abrió un camino
sin vuelta hacia la mar; rompió cadenas
y se atrevió a inundar calles chilenas
de su saber perder terracampino.
Hay una vida lúcida y consciente
soñando cada día en el regreso
a la Castilla que alumbró su frente.
Hay toda una ilusión venciendo el peso
del tiempo que se escapa irreverente
por su longevidad de carne y hueso.
HAY UN HOMBRE
Hay un hombre en el Chile ultramarino
asido a una emoción de manos llenas,
rumiando sus recuerdos, que son penas,
del pueblo que aun le espera, peregrino.
Hay un villalónes que abrió un camino
sin vuelta hacia la mar; rompió cadenas
y se atrevió a inundar calles chilenas
de su saber perder terracampino.
Hay una vida lúcida y consciente
soñando cada día en el regreso
a la Castilla que alumbró su frente.
Hay toda una ilusión venciendo el peso
del tiempo que se escapa irreverente
por su longevidad de carne y hueso.