
(Foto: Santiago Redondo Vega)
Al trasluz de la tarde calma y roja
despertando su siesta está Castilla,
olvidada, rural, noble, sencilla,
callada soledad, árbol sin hoja.
Castilla altiva, hiriente paradoja,
se me desgarra el alma en cada villa
que se vacía triste y se mancilla
llenándome su muerte de congoja.
Un pueblo despoblado es mar vacío,
es polvo, ruina, viento, calma chicha,
es sol y sombra vacua, eterno estío.
Vida y bullicio ayer, enorme dicha,
hoy pueblo sin amor, yermo, baldío,
ya no hay niños que rían…, ¡qué desdicha!.
2 comentarios:
como a ti, también me hiere ese desmembrase la tierra nuestra, dejando su matriz sólo y desnuda........polvo hoy, que ayer substrato de tanta semilla esparcida
contigo, castellano..........Pilar
De la tierra a la tierra y en silencio, caminando la voz por donde la voz hiere...
Un abrazo Pilar.
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